Hideo Kojima presentó Physint en enero de 2024 como un juego de acción y espionaje pensado como sucesor espiritual de Metal Gear Solid, exclusivo de PlayStation y con un reparto que incluía a Bill Skarsgård, Charlee Fraser, Ma Dong-seok y Minami Hamabe. Año y medio después, el proyecto cambió de dueño. En entrevista con IGN Japan, el creador contó cómo se enteró.
Según su relato, en junio Sony Interactive Entertainment pidió una videollamada. Kojima se conectó junto a Shinji Hirano, presidente de Kojima Productions, y Aki Saito, encargado de desarrollo de talento. Ahí le dijeron que ya no podían financiar Physint. Describe el momento como un bloqueo mental: dice que ni él ni sus colegas recuerdan con precisión qué se habló en esa reunión.
El miedo real: que el estudio no aguantara
Lo interesante no es el drama, sino la matemática. Kojima Productions es independiente y firma contratos por proyecto; solo tenía dos en marcha, OD y Physint. El estudio creció hasta unas 200 personas apoyado en préstamos bancarios tomados tras Death Stranding, y Kojima temía que la cancelación pusiera en riesgo esa relación con el banco, además de obligarlo a recortar personal. También había empezado a escanear actores y a negociar colaboraciones artísticas, algo que le recordaba al episodio de P.T. con Konami.
Ocultó la noticia unos días. Tres jornadas después habló con los líderes del equipo, redujo la plantilla asignada a Physint y movió gente a OD. En paralelo replanteó la propuesta: en vez de pedir financiamiento para un juego, la presentó como una IP concebida desde el inicio para cine, series, anime, cómics y música. Tocó puertas dentro y fuera de la industria del videojuego hasta llegar a Xbox, con quien ya trabajaba en OD. Tras unos tres meses de negociación se cerró el acuerdo, y el 10 de septiembre Sony confirmó públicamente su salida del proyecto.
Por qué importa
Este caso muestra lo frágil que es el modelo del estudio independiente grande: un solo contrato cancelado puede tumbar a una compañía de 200 empleados, por más renombre que tenga su fundador. Para quien crea contenido o desarrolla desde Puerto Rico, la lección es la misma a otra escala: depender de un solo cliente o plataforma es un riesgo estructural, no una anécdota.
También importa por el ruido posterior. Un reporte de Bloomberg apuntó a presupuesto desbordado, plazos incumplidos, dudas de rentabilidad y la falta de exclusividad permanente, mencionando además el desempeño comercial de Death Stranding. Kojima Productions respondió que esas versiones no vienen de fuentes oficiales, pidió tomarlas con escepticismo y afirmó que el estudio está en estado saludable y que su relación con PlayStation “sigue siendo fuerte”. Kojima, por su parte, dijo al Washington Post que no hay disputa con Sony.
Queda mucho por confirmar. No hay fecha de lanzamiento, no se ha detallado en qué plataformas saldrá —IGN apunta que podría no llegar a PlayStation— y tampoco sabemos si el recorte del equipo y el cambio de socio alteran la visión original del proyecto. Xbox, que puso a Physint y OD al frente de su presentación en TGS, dice seguir apostando por el estudio. Lo demás habrá que verlo en pantalla.